Greta

A la señorita Gerwig la ví, la saludé y sonreímos al mismo tiempo.

El escenario no pudo haber sido más cliché, afuera del Metropolitan una linda tarde de primavera en Nueva York, ella usaba una falda y una blusa, su peinado, as usual, agarrado con una liga que seguro se pone en la muñeca antes de salir de su casa con el cabello mojado.

El momento no pudo haber sido el mejor. Mensajes con Constanza. El tema: LA ciudad,y no, no fue casualidad, Frances Ha.

Fue solo cuestión de levantar la mirada del celular, verla y levantar mi mano. Fue en modo fan, pero más en agradecimiento, por estar ahí, caminando casual -como yo, una mortal sin nominación al Oscar- pero con el cabello recogido y simplemente devolviendo una sonrisa.