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Historias de un Oxxo

La noche de un Oxxo puede fluir tranquila o no.

De todas las historias, las personales son las que opacan la tranquilidad.

El Oxxo (referente de casa) sirve también de bastión del edificio completo. La mayoría de los vecinos se ha visto en la misma condición de pijamas y también en la misma fila esperando el cambio.

Lo cotidiano de las frases:

“Déjeme ahí donde está el Oxxo”.

“Compra en el Oxxo alimento o suero si no hay en el súper”.

Vuelven al Oxxo, aloxxo otso,  al oxxiso occso oxxidental un come tienditas por excelencia.

Este come tienditas también puede contar historias de vida de una cuadra y dar lecciones de amistad, violencia y miradas de revancha.

Mejor ejemplo de que las relaciones se crean de una cotidianidad, pero que también se rompen de maneras impredecibles, lo demuestra la volátil estadía del personal y sus cajeros.

Estuvo el que fiaba pesos  por hacer plática mientras abría y cerraba la caja, el que recomendaba chocolates o regalaba los conejitos en el turno de la noche o está todavía, la jarocha mal hablada que con su acidez llama ‘linda’ a la que se refugió en la gran caja de luz blanca de una huída de noche.

Pero el Oxxo además de enseñar sobre formas de amistad sabe también que Yazpik o, mejor dicho, la novia, o la acompañante-novia o la acompañante-novia-lo que sea de Yazpik- mira desde el Oxxo y hasta la calle de enfrente destruyendo a cualquiera que se atreva, aunque sea en pantuflas, leggins rosas, chongo y gafas, a reconocer sin querer y a seguir los ojos de su novio.

 

 

Retazos de una boda

Momentos previos antes de la boda, la razón de mi viaje, en la peluquería.

-Hola, ¿cómo quiere que la maquille?

Mientras sacaba mi rímel de hueso de mamey que es el único que logra que mis pestañas se queden mirando hacia arriba, y mi base y polvos de color, le dije:

-No quiero quedar como Reina del Carnaval o Magnífica.

Luego en la zona del peinado, casi una hora esperando que me atendieran para algo muy sencillo. Decidí subir un poco el volumen de mi voz.

-Hola querida, figúrate que ya llevo casi una hora esperando y llegué a las 9.

-Sí, enseguida te atienden. Pero mirá qué linda quedaste.

-Sí, sí. Me urge que me atiendan y también a mi amiga.

Ya frente a un gran espejo con luces que te hacen sentir a punto de salir a un escenario y cantar.

-Hola, ¿qué le voy hacer?

-Un chongo sin bucles, y tiene menos de 20 minutos para que esté listo, llevo más de una hora y la misa es en dos horas.

-Le tengo que hacer los bucles.

-No querida, para nada. A mi amiga la tuvieron casi una hora sentada con sus bucles.

-Pero…

-Está bien, sólo unos cuantos, pero no creas que me mandarás a sentarme.

Lo terminó en 15 minutos duró toda la fiesta y la recolección de porteñas en boliviano y pasadores en mexicano, fue menor en comparación con otros en los que parece que estoy quitando grapas enredadas en las profundidades de mi cabello.

***

-Que la Mecha se casó.

-Nooooo.

-¿Mecha te casaste?

-Jajajaja. Noooo ¿quién te dijo?

-No lo sé, dicen por ahí.

Al parecer estoy casada mientras escribo esto sin anillo, viviendo en casa de mis papás, y claro, sin novio, pero sí con Baloo que me ladra cada que quiere salir o tiene hambre.

***

Y el vestido, mi vestido, sólo diré que tiene un diseño con telas sobrepuestas, dos colores y un fresco detalle: escote en la espalda o espalda descubierta, no lo sé, pero sí aprendí que esa apertura es la mejor para sobrevivir el calor en las bodas tropicales y también otra por las piernas.

Pero lo más importante….un vestido para ir a una boda tiene que ser lindo, debe provocar sonrisas y miradas de esas en las que si voy acompañada sé que el ritual para desvestirme será a cuatro manos, o solamente sus manos.