Monthly Archives: Diciembre 2015

Totol Noruego

DSC_3449-No voy a ir a Xochimilco a comprar o a buscar eneldo.

Más bien, se le en el chat en son de burla

-Chingao que a Xochimilco no!

Porque las ganas de conseguirlo son muchas pero las circunstancias de vida o la flojera de molestar a todos para ir hasta allá son más.

Se empiezan los tres días de cocinado de salmón sin el ingrediente principal porque toda la ciudad compró eneldo para fin de año o más bien, nadie jamás lo compra y en las tiendas solamente surten dos y el par de abuelas que todavía cocinan se lo acaban.

Una receta dictada hace diez años por teléfono:

-compras en la Comercial un salmón entero,

hojas de eneldo fresco,

naranjas.

Todo junto, sí el eneldo fresco,

pero tiene que ser fresco…

 

La voz del chef de Tierra Blanca y medallas francesas se oía  imperiosa de ganas de que quedara bien el platillo.

Pepe, el chef veracruzano, mejor conocido como le dice Fematt “El Negro”  le regaló de cumpleaños a una veinteañera un Gravlax o más bien, su receta.

En ese entonces la que recién había entrado a la escuela pública y pública de adeveras , y quien a ojos de quienes vivian en los pasillos de la Facultad era otra “niña fresa” recibía para su cumpleaños y vía telefónica  la receta de Año Nuevo noruego y de la viva voz del chef que encantó a París con sus inconfundibles guisos de Tierra veracruzana.

La receta que se ha preparado más de diez veces aún no la comparte, cuida el papelito dónde apuntó aquella vez cuando casi ni atención puso.

Hoy no hay eneldo pero la treintañera se atreverá e improvisará, como la vida misma se lo ha impuesto, a cocinar el pescado con eneldo seco.

La niña sí era fresa.

 

Navidad sin ella

Hay noches que son ideales para llorar sin que nadie te vea, e incluso tienen lugares precisos en los que te puedes esconder y disimular los sollozos o culpar a los olores.

Los recuerdos atacan.

Un reloj descompuesto, un suéter que ella me regaló y de pronto una chamarra que sólo ella pudo haber escogido y mi papá lo hace por ella, porque así le hubiera gustado.

(Aguanto las lágrimas, no en el centro comercial, no en Zara.)

La mesa está lista, la música también, la comida ya la probé una noche antes y estaba deliciosa.

“Seguramente te estás pintando las uñas de rojo”, me dice Ale, mi hermana por teléfono desde Barcelona, me pide una foto de mi vestido. Este año no me tomé una sola fotografía, me faltaba algo, ¿los aretes? (No logro recordar cuáles fueron los que usé). Hay una selfie de ojos y según yo estaba maquillada y no, parezco una criatura de 12.

Antes de que hubieran muchas risas porque mi abuelo casi comete el crimen más grande de la historia de la Navidad: dejar caer al niño mientras lo arroya, comencé a recoger las huellas de la cena, dispuesta a dejar que mis ojos se humedecieran como cada 24 desde hace ya varios años.

Pero no fue así, otra persona lavó los platos, yo sólo los recogí.

A las cuatro de la mañana me despertó el dolor crónico, ese que me había dejado un par de años, pero regresó porque tenía un pico que cumplir. A veces la impotencia se convierte en lágrimas. A veces respiro…y otras veces sueño con ella en su sala con la mesa china y las copas rojas.

…Ya lloré.

 

 

 

 

Girls meets Star Wars

Las primas Miranda Leyva no la habían visto, los primos Fernández Miranda eran unos expertos, la Bojanic Miranda y los Illescas Miranda, creo que les era indiferente.

Pero ahí estábamos todos en pijamas un 25 de diciembre o 26 sin papás, solos con una televisión y una colección de dvd’s piratas de “La Guerra de las Galaxias”.

Mi única relación con dicha película era que mi abuela me decía “Yodita” porque, para ella, el Yoda era bello y yo de bebé era una gorda muy linda con ojeras que ahora parecen unos surcos.

Uno de mis primos estaba explicándome la trama como si fuera física cuántica y yo sólo quería ver el famoso peinado de la princesa.

Recuerdo que fue un día largo o dos, con las pausas para cambiar de dvd, ir al refrigerador y ver qué hacían los “grandes”.

Años después fuimos toda la tribu a ver otra película en la que salía Jar Jar Binks y mi 1.70 de altura junto a un overol que llevaba ese día, me hicieron acreedora de ese apodo, igual con cariño.

Conozco lo básico para ser políticamente correcta ante un meme de esta saga en cuestión, pero la verdad sólo iré por ver a Adam Driver.

Excelente trabajo de casting.

Tigres contra Pumas

-No es que sea tonta, no soy imbécil, muchachas.

Yo elegí callar.

Así me disculpo en mi cabeza con mis amigas mientras veo el ir y venir de una pelota castigada.

Tigres le ganó a Pumas en un partido anterior y con eso, por lo que escucho y veo de los rostros  de quienes acompaño y entiendo, todo se fue a la mierda

“Menos el orgullo”

Tigres contra Pumas.

¿Alguien recuerda cuál de las dos fuerzas ganaba en el Animal Planet?

También hubo un Pumas-Águilas, un Pumas-Chivas, un Pumas-Tiburones…

Lo animal que aflora.

-¿Qué animal seré yo? dibujo en el cielo la respuesta.

-Se están golpeando. De la multitud apenas y cruzo palabra con alguien.

-No vayas a ser amuleto de mal agüero. Frase de una “convertida” sentencia mi estadía en el grupo y es además el apodo que gano cual costo de gritar apenas los primeros cinco Goyas de mi vida.  Aparte del Goya que me licenció con el sello imperecedero “UNAM” y que yo, ni siquiera pronuncié, esos cinco Goyas es lo más cercano a ser parte de la porra a la que apenas perteneceré jamás.

Correr en pos de la farsa de “lo que importa”, correr una farsa para ser ganador.

Perder todo

“Menos el orgullo”

Correr todo un año tras el balón, que el futbolista juegue a perseguir millones es a lo que al aficionado le vale una tarde fría en el estadio y

Todo

Ya estaba

Tirado a la mierda.

Cuatro mil pesos en cerveza, noventa minutos de juego.

A Pumas le faltaban cuatro goles, Tigres jugó para hacer tiempo, Pumas metió los cuatro, jugó sus mejores pases de la temporada, se les vio cansados al final del segundo tiempo. Para los “medios” los dos equipos se pasaban el balón pero Pumas consiguió anotar.

Las bestias son bestias porque deciden ir tras lo que ya no tiene remedio.

Para los penales la bestia perdió y gritó más Goyas,

El amuleto antes persona, también se transformó:

“¿Seré yo?”

 

Los sabios amablemente desistirían

y no estarían,

ante la evidencia que estalla,

luchando por querer convencer que Una no es tonta

o imbécil o bestia y que Ellos,

puedan creer

que driblando hasta morir quizás le ganen a la bestia que es mentira y que se delata desde lo más íntimo

desde el cajón,

desde el sofá,

desde las paredes del baño.

Porque la lógica de la situación y del tablero indica:

Todo está echado a la mierda.

“Menos el orgullo”

 

Y quizás por eso aquí estoy callada persiguiendo como futbolista lo irremediable.

Les respondo a mis amigas en nuestro tremendo chat de penurias.

*Perdemos lo irremediable, Pumas.

 

*La foto es del Estadio Azteca en el partido América-Pumas (o en el orden que deba ser).