Monthly Archives: Enero 2016

Un amigo me habla para platicar

…pero no hablamos sobre el tema.

Él habla sobre símbolos de un autor, yo hablo sobre cómo logré adelgazar.

Le gusta saber sobre mi intento de dejar el azúcar y cuánto he avanzado.

Le pido que me ayude a pensar sobre algo que me aqueja y al mismo tiempo hablamos de la pareja de atrás.

Las amistades de más de una década permiten mezclar temas sin voltear las pestañas.

Él habla sobre sus alumnos y sobre cómo fulanito de tal a quien resulta que también conozco, no calificó y al mismo tiempo comienza a relatar que un profesor de música no reconoce la cara de sus alumnos.

Este mismo profesor acude al neurólogo y el neurólogo observa la forma en la que el deterioro del profesor se va dando pero no logra distinguir el inicio.

La pintura realística que hizo el profe de música que cuelga de una de las paredes de su casa termina siendo abstracta.

Lo que la mujer del profesor cree como cambio de trazo, como parte de una evolución artística, al neurólogo le sirve para distinguir el inicio del daño.

Un cortocircuito en la corteza de alguna parte del cerebro produce una falla en la percepción de la realidad y en la construcción de la imaginación.

Mi amigo interrumpe la anécdota del libro y añade algo que seguramente leyó: que la madurez no es una cuestión de edad, sino que también interfieren químicos que permiten adquirir conciencia y ello va con la edad”

De lo que nosotros pecábamos hace diez años con la brecha de una década ahora lo lamentamos de personas que nos rodean,

…el hombre en cuestión, lograba sólo reconocer símbolos, reconocía las partituras pero los rostros los pasaba de largo a menos que significaran alguna cosa establecida: Einstein era Einstein por el bigote, Churchill era Churchill por el puro y así…

Y mi amigo concluye que la vida se va a poner más difícil.

4.661

Hace varios años me corté mi cabello casi por debajo de las orejas y así lo mantuve hasta hace un par de meses que decidí regresar al largo.

Lo pintaron de chocolate, de casi negro, pero no tanto y una vez café oscuro en un intento fallido de regresar a “lo natural”.

Como fiel lectora de revistas, siempre he leído que un corte de cabello es símbolo de una ruptura y que se recomienda porque es una forma de dejar ir.

Yo no sólo dejé ir, sino que deje que llegaran otras cosas, maestría, nuevas amistades, fiestas, viajes y queveres.

Ahora lo dejo crecer, lo dejo suelto -mi muñeca extrañará la liga negra y mi bolsa la piraña- y creo que también me dejo ser mi versión favorita: Rojo 4.661.