4.661

Hace varios años me corté mi cabello casi por debajo de las orejas y así lo mantuve hasta hace un par de meses que decidí regresar al largo.

Lo pintaron de chocolate, de casi negro, pero no tanto y una vez café oscuro en un intento fallido de regresar a “lo natural”.

Como fiel lectora de revistas, siempre he leído que un corte de cabello es símbolo de una ruptura y que se recomienda porque es una forma de dejar ir.

Yo no sólo dejé ir, sino que deje que llegaran otras cosas, maestría, nuevas amistades, fiestas, viajes y queveres.

Ahora lo dejo crecer, lo dejo suelto -mi muñeca extrañará la liga negra y mi bolsa la piraña- y creo que también me dejo ser mi versión favorita: Rojo 4.661.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *