Category: Constanza

Un amigo me habla para platicar

…pero no hablamos sobre el tema.

Él habla sobre símbolos de un autor, yo hablo sobre cómo logré adelgazar.

Le gusta saber sobre mi intento de dejar el azúcar y cuánto he avanzado.

Le pido que me ayude a pensar sobre algo que me aqueja y al mismo tiempo hablamos de la pareja de atrás.

Las amistades de más de una década permiten mezclar temas sin voltear las pestañas.

Él habla sobre sus alumnos y sobre cómo fulanito de tal a quien resulta que también conozco, no calificó y al mismo tiempo comienza a relatar que un profesor de música no reconoce la cara de sus alumnos.

Este mismo profesor acude al neurólogo y el neurólogo observa la forma en la que el deterioro del profesor se va dando pero no logra distinguir el inicio.

La pintura realística que hizo el profe de música que cuelga de una de las paredes de su casa termina siendo abstracta.

Lo que la mujer del profesor cree como cambio de trazo, como parte de una evolución artística, al neurólogo le sirve para distinguir el inicio del daño.

Un cortocircuito en la corteza de alguna parte del cerebro produce una falla en la percepción de la realidad y en la construcción de la imaginación.

Mi amigo interrumpe la anécdota del libro y añade algo que seguramente leyó: que la madurez no es una cuestión de edad, sino que también interfieren químicos que permiten adquirir conciencia y ello va con la edad”

De lo que nosotros pecábamos hace diez años con la brecha de una década ahora lo lamentamos de personas que nos rodean,

…el hombre en cuestión, lograba sólo reconocer símbolos, reconocía las partituras pero los rostros los pasaba de largo a menos que significaran alguna cosa establecida: Einstein era Einstein por el bigote, Churchill era Churchill por el puro y así…

Y mi amigo concluye que la vida se va a poner más difícil.

Totol Noruego

DSC_3449-No voy a ir a Xochimilco a comprar o a buscar eneldo.

Más bien, se le en el chat en son de burla

-Chingao que a Xochimilco no!

Porque las ganas de conseguirlo son muchas pero las circunstancias de vida o la flojera de molestar a todos para ir hasta allá son más.

Se empiezan los tres días de cocinado de salmón sin el ingrediente principal porque toda la ciudad compró eneldo para fin de año o más bien, nadie jamás lo compra y en las tiendas solamente surten dos y el par de abuelas que todavía cocinan se lo acaban.

Una receta dictada hace diez años por teléfono:

-compras en la Comercial un salmón entero,

hojas de eneldo fresco,

naranjas.

Todo junto, sí el eneldo fresco,

pero tiene que ser fresco…

 

La voz del chef de Tierra Blanca y medallas francesas se oía  imperiosa de ganas de que quedara bien el platillo.

Pepe, el chef veracruzano, mejor conocido como le dice Fematt “El Negro”  le regaló de cumpleaños a una veinteañera un Gravlax o más bien, su receta.

En ese entonces la que recién había entrado a la escuela pública y pública de adeveras , y quien a ojos de quienes vivian en los pasillos de la Facultad era otra “niña fresa” recibía para su cumpleaños y vía telefónica  la receta de Año Nuevo noruego y de la viva voz del chef que encantó a París con sus inconfundibles guisos de Tierra veracruzana.

La receta que se ha preparado más de diez veces aún no la comparte, cuida el papelito dónde apuntó aquella vez cuando casi ni atención puso.

Hoy no hay eneldo pero la treintañera se atreverá e improvisará, como la vida misma se lo ha impuesto, a cocinar el pescado con eneldo seco.

La niña sí era fresa.

 

Tigres contra Pumas

-No es que sea tonta, no soy imbécil, muchachas.

Yo elegí callar.

Así me disculpo en mi cabeza con mis amigas mientras veo el ir y venir de una pelota castigada.

Tigres le ganó a Pumas en un partido anterior y con eso, por lo que escucho y veo de los rostros  de quienes acompaño y entiendo, todo se fue a la mierda

“Menos el orgullo”

Tigres contra Pumas.

¿Alguien recuerda cuál de las dos fuerzas ganaba en el Animal Planet?

También hubo un Pumas-Águilas, un Pumas-Chivas, un Pumas-Tiburones…

Lo animal que aflora.

-¿Qué animal seré yo? dibujo en el cielo la respuesta.

-Se están golpeando. De la multitud apenas y cruzo palabra con alguien.

-No vayas a ser amuleto de mal agüero. Frase de una “convertida” sentencia mi estadía en el grupo y es además el apodo que gano cual costo de gritar apenas los primeros cinco Goyas de mi vida.  Aparte del Goya que me licenció con el sello imperecedero “UNAM” y que yo, ni siquiera pronuncié, esos cinco Goyas es lo más cercano a ser parte de la porra a la que apenas perteneceré jamás.

Correr en pos de la farsa de “lo que importa”, correr una farsa para ser ganador.

Perder todo

“Menos el orgullo”

Correr todo un año tras el balón, que el futbolista juegue a perseguir millones es a lo que al aficionado le vale una tarde fría en el estadio y

Todo

Ya estaba

Tirado a la mierda.

Cuatro mil pesos en cerveza, noventa minutos de juego.

A Pumas le faltaban cuatro goles, Tigres jugó para hacer tiempo, Pumas metió los cuatro, jugó sus mejores pases de la temporada, se les vio cansados al final del segundo tiempo. Para los “medios” los dos equipos se pasaban el balón pero Pumas consiguió anotar.

Las bestias son bestias porque deciden ir tras lo que ya no tiene remedio.

Para los penales la bestia perdió y gritó más Goyas,

El amuleto antes persona, también se transformó:

“¿Seré yo?”

 

Los sabios amablemente desistirían

y no estarían,

ante la evidencia que estalla,

luchando por querer convencer que Una no es tonta

o imbécil o bestia y que Ellos,

puedan creer

que driblando hasta morir quizás le ganen a la bestia que es mentira y que se delata desde lo más íntimo

desde el cajón,

desde el sofá,

desde las paredes del baño.

Porque la lógica de la situación y del tablero indica:

Todo está echado a la mierda.

“Menos el orgullo”

 

Y quizás por eso aquí estoy callada persiguiendo como futbolista lo irremediable.

Les respondo a mis amigas en nuestro tremendo chat de penurias.

*Perdemos lo irremediable, Pumas.

 

*La foto es del Estadio Azteca en el partido América-Pumas (o en el orden que deba ser).

Historias de un Oxxo

La noche de un Oxxo puede fluir tranquila o no.

De todas las historias, las personales son las que opacan la tranquilidad.

El Oxxo (referente de casa) sirve también de bastión del edificio completo. La mayoría de los vecinos se ha visto en la misma condición de pijamas y también en la misma fila esperando el cambio.

Lo cotidiano de las frases:

“Déjeme ahí donde está el Oxxo”.

“Compra en el Oxxo alimento o suero si no hay en el súper”.

Vuelven al Oxxo, aloxxo otso,  al oxxiso occso oxxidental un come tienditas por excelencia.

Este come tienditas también puede contar historias de vida de una cuadra y dar lecciones de amistad, violencia y miradas de revancha.

Mejor ejemplo de que las relaciones se crean de una cotidianidad, pero que también se rompen de maneras impredecibles, lo demuestra la volátil estadía del personal y sus cajeros.

Estuvo el que fiaba pesos  por hacer plática mientras abría y cerraba la caja, el que recomendaba chocolates o regalaba los conejitos en el turno de la noche o está todavía, la jarocha mal hablada que con su acidez llama ‘linda’ a la que se refugió en la gran caja de luz blanca de una huída de noche.

Pero el Oxxo además de enseñar sobre formas de amistad sabe también que Yazpik o, mejor dicho, la novia, o la acompañante-novia o la acompañante-novia-lo que sea de Yazpik- mira desde el Oxxo y hasta la calle de enfrente destruyendo a cualquiera que se atreva, aunque sea en pantuflas, leggins rosas, chongo y gafas, a reconocer sin querer y a seguir los ojos de su novio.

 

 

Venecia

Llegué a Venecia después de un viaje a Japón.

Un viaje de veinte días con fotos mías subida de peso que ya anunciaban la típica excusa a las amistades: aunque en Japón, más que engordar, en verano te hinchas de calor. ¡Ajá!

De cualquier forma fui a lo que en ese entonces era un local blanco semivacío y pagué para lo que según yo sería “subir y bajar las piernas cómodamente recostada”.

Error.

Error porque Venecia, tranquila flor de loto sobre una de las camas -cabello castaño, ojos miel y sonrisa de sol (guapísima)- hace de un dictado de sencillos movimientos un llamado a la disciplina.

Venecia de Jalisco pero con nombre de ciudad italiana, fundó en 2014 en la Ciudad de México, Mind Body Pilates en pleno centro de la Colonia Roma Norte.

En un inicio, con tan sólo cuatro camas de Pilates Reformer compradas a regañadientes por su familia, daba clases atrás de un local de ropa del que nunca imaginó acabaría siendo completamente suyo.

-Un día voy a tener un negocio como ese-

Le dijo a quien entonces la había introducido al trabajo de contadora recién trasladada al D.F. en el 2008.

Todos los que llegan a Venecia, al igual que la histórica ciudad, incrédulos al principio, cambian para siempre de parecer.

Venecia repite a cada uno que llega el cántico con el que secretamente le agradeces frente al espejo treinta días después:

En 10 sesiones, sentirás la diferencia,

En 20 sesiones, notarás la diferencia,

En 30 sesiones, tu cuerpo habrá cambiado.

Venecia, con un fuerte entrenamiento desde hace más de diez años en método Pilates y, como instructora de PMA (Pilates Method Alliance) hizo de una frase anhelante un local con más de diez camas Reformer, más de diez instructores y atiborrados clientes que pelean por una hora de sesión.

Venecia, como la ciudad, erigida sola es sin duda lugar de luz e inspiración para todos los que llegan a ella.

  • Para informes:

http://www.mindbody.mx/

https://www.facebook.com/pages/Mind-Body-Pilates-Studio/484180245043930

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El sofá de tu casa

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Comencé ocupando parte de su terraza. Mantel, dos vasos y a conversar.

Antes museo, anchoas con pan y aguacate.

Después me senté en una banca sucia de donde me movió porque “levántate que está muy polvosa”

Con los meses dejé de sentarme ahí hasta que pude ocupar las sillas nuevas que compró para la terraza.

Al mismo tiempo descubrí el sofá.

Un sofá  en forma de ele perfecto para desplazarse de orilla a orilla, quedarse en sus esquinas por ratos y hundirse en algún sueño diurno.

Desplazarse por el sofá hasta quedarse dormido es una actividad de fines de semana. A veces, para descansar, existe el de enfrente de color blanco o el de rayas grises. Muchas sillas y lugares para echarse una cobija y reposar a ver sol, plantas y de nuevo a desaparecer.

Una vez alguien me preguntó que “¿a qué iba tanto a esa casa y por qué casi no salía?”

Una casa en la casa de alguien más.

Saber que hay un sofá que casi no se ocupa porque te guarda el lugar toda la semana es vacación cuando en la casa propia no se tiene ni sol ni plantas ni sofá porque aunque se tenga sol, plantas y sofá, las propias

nunca

sirven

para lo mismo.

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Esperar a un profesor

Vi pasar al profesor, iba con prisa y estaba despistado.

Él es un profe de lo que aceptan a seis tesistas y luego no saben qué hacer con ellos, con nosotros o conmigo.

La clase es a las cuatro pero son cuatro treintaicinco y somos solamente tres en el cubículo. Todos miran hacia otro lado excepto yo que a falta de computadora lo más que puedo hacer es revisar nuevamente en mis hojas los aciertos que desde hace quince días ignoro.

El coloquio es dentro de un mes y veintiséis días; el profe, parece, no se ha dado cuenta. Los cuarentaidós minutos muertos dan para imaginar.

-¿Tendrá esposa?

-¿En dónde dijo que hizo el doctorado?

-¿Ya te firmó esto y aquello?

 

Al cuarto para las cinco esperar así a un profesor es perseguirlo desde el aula.

4:54

 

-¿Y dijo algo?

-Voy a mandarle un whatsap

-Va a abogar por la autogestión.

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Su rostro recuerda a las crías de agosto que comienzan a experimentar. El casi afro, la tez tersa, todo el cliché del que en edad amenaza a quitar el puesto a sus veteranos.

Pide café y fuma prematuramente, conoció a la prima porque en provincia y a principios de los noventas fueron juntos al jardín de niños.

Así de joven es. Pero el tema de su vida es la preocupación que carcome a los hombres adultos.

El niño vive enamorado del cuerpo de las mujeres.

El zarpazo lo da con lentitud probando el temple de quien se ha quitado la ropa y enfoca sólo cuando se lo permiten.

Hizo de FotoAdicta un catálogo de mujeres jóvenes moldeadas en foto que quieren mostrar lo desnudas que pueden llegar a ser en escenarios repetidos; típicos cuartos de adolescentes veinteañeras o con más libertad, las azoteas con ganchos de colores que llenaron las fotos de los primeros dosmiles.

Sólo por esta vez, con ocho años a la delantera, el fotógrafo se intimida por las modelos.

 

https://www.facebook.com/fotoadictam?ref=ts&fref=ts&__mref=message

http://miguelmorteo.tumblr.com/

https://instagram.com/miguelmorteo/

 

Englischer Garten

 

No olvidaré la música durante los paseos que dimos en su segunda patria.

De tres, de un concierto a hurtadillas, atrás del Englischer Garten éramos dos los que hurtábamos asomando la cara por entre las rejas de un ordenado y laberíntico perfecto jardín.

Que ese no era el Englischer Garten; pues a mí me lo pareció.

De noche, en jeroglíficos, con cansancio, todo aquello no podía ser otra cosa las piedras de río crujiendo bajo mis pies.

Llegué por primera vez a Munich creyendo que la música del parque eran los cd’s que de chica escuchaba frente a las barras en las que dejé todo el ballet que mi desgastada adolescencia resistió.

Rigidez que da soltura es perfección.

Todo lo alemán, está bien hecho.

Y sí, supongo que él, que se hizo en ese suelo también, a veces, lo es.

 

Una chica deliziosa*

La claridad cede el mando a quien observa.

La acidez de las reuniones se detuvo al descubrir en la languidez de las horas de las comidas la manera en la que un hombre, quizás de los años cuarentas, se relaciona con los que se sacuden de los hombros lo último de los inexpertos veintes.

Profesores marchitos,

irreparables

hombres

solos.

Lo que muchos se cuestionan como una amistad improbable, en ocasiones sirve de mirilla para comprender los pasos de los que comparten la edad con la de su propio padre.

Hombres respetables condensados en uno sólo:

diluir aspirina en vaso de agua por aquello de la densidad de la sangre

solicitar al mesero una luz especial para descifrar el menú

pedir ayuda para usar el celular con teclas demasiado pequeñas.

Para un viejo, la dulzura es la relación más simple y sincera con la que se puede relacionar con aquello que afortunadamente

ya no alcanza.

*dulce.

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