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Mónica

Sólo hace mucho, cuando me invitabas en sueños a pasar del otro lado de la barda y yo te decía que no porque todo parecía muy real, volvías a aparecerte en mi vida.

Hoy te escuché en el metro, Mónica. Te llamó un chico a gritos para que no lo perdieras en el vagón. Un chico que podría haberte llamado desde tu auto si alguien de los adultos que siempre nos rodeaban te hubiera hecho comprender que la vida era más que dejarse ir y perseguir a tu hermano adorado atrás de aquella pared.

Mismos síntomas físicos, Mónica, agresiones diferentes

-¿cómo lo lograste?

La papeleta del médico indicaba un estómago herido pero sólo a uno de ustedes dos el golpe de una piedra le rompió la cabeza por completo. Los Porkys todavía no estaban politizados y tú todavía no salías de la fiesta.

No sé si los viste, Mónica, pero incluso el médico fue, caminó junto a nosotros hasta tu prematuro terruño, él también estaba consternado: dos hermanos, misma edad, agresiones diferentes.

-Igual que el hermano, el estómago deshecho

le oímos decir Arturo y yo al hombre del folder.

En el cuarto de la universidad -dijeron tantas cosas-encontraron cartas y dibujos de pájaros a los que llamabas:

-Mi hermano ya viene por mí.

Y te alcanzó.

Con Sarahí, etc.

Hice una maestría para profesionalizarme.

La primera vez que la vi sacó de un pequeño bolso azul de mano una libreta, pluma y unos zapatos de tacón alto, también una botella de agua que me dio para beber y que hice a un lado sorprendida por lo multifacético que puede mostrarse una persona en los primeros minutos de conocerla.

-Yo soy de Morelia, pero no soy de la Familia, eh.

                  Sarahí

Chica de provincia que vivió en Boston y ganó un concurso de dance floor frente a los ritmos de una negra, hablaba frente a mí sobre su vida y sus nervios porque la rechazaran.

Dos puntos de vista sobre la profesionalización significaban al final lo mismo para ambas: de nuevo a la universidad.

Sarahí, la mayor de tres hermanos, la que habla sobre Maili, la Legally Blonde para sus amigas, la provinciana de Morelia para los desconocidos, se convirtió para la maestría en la “ganadora de Cartier”

Profesionalización

rutina de salón

generación acomodada en lazos de amistad.

Este es el primer año que nos dejamos de ver.

 

 

 

 

 

Un amigo me habla para platicar

…pero no hablamos sobre el tema.

Él habla sobre símbolos de un autor, yo hablo sobre cómo logré adelgazar.

Le gusta saber sobre mi intento de dejar el azúcar y cuánto he avanzado.

Le pido que me ayude a pensar sobre algo que me aqueja y al mismo tiempo hablamos de la pareja de atrás.

Las amistades de más de una década permiten mezclar temas sin voltear las pestañas.

Él habla sobre sus alumnos y sobre cómo fulanito de tal a quien resulta que también conozco, no calificó y al mismo tiempo comienza a relatar que un profesor de música no reconoce la cara de sus alumnos.

Este mismo profesor acude al neurólogo y el neurólogo observa la forma en la que el deterioro del profesor se va dando pero no logra distinguir el inicio.

La pintura realística que hizo el profe de música que cuelga de una de las paredes de su casa termina siendo abstracta.

Lo que la mujer del profesor cree como cambio de trazo, como parte de una evolución artística, al neurólogo le sirve para distinguir el inicio del daño.

Un cortocircuito en la corteza de alguna parte del cerebro produce una falla en la percepción de la realidad y en la construcción de la imaginación.

Mi amigo interrumpe la anécdota del libro y añade algo que seguramente leyó: que la madurez no es una cuestión de edad, sino que también interfieren químicos que permiten adquirir conciencia y ello va con la edad”

De lo que nosotros pecábamos hace diez años con la brecha de una década ahora lo lamentamos de personas que nos rodean,

…el hombre en cuestión, lograba sólo reconocer símbolos, reconocía las partituras pero los rostros los pasaba de largo a menos que significaran alguna cosa establecida: Einstein era Einstein por el bigote, Churchill era Churchill por el puro y así…

Y mi amigo concluye que la vida se va a poner más difícil.