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A las 10

A las 10 me da un segundo aire, el mejor.

Ya salí de la ducha, ceno más rico y me preparo un té negro con dos de azúcar como postre antes de dormir.

Hace rato que no me despierto a las 10.

Un café con dos de miel, trabajo una hora, mando un correo.

Que tenga buen fin de semana.

Alba

A las 10 me tomo mi segundo café. Mi prensa francesa, café de Veracruz y dos de azúcar, pero esta es mascabado.

Antes.

A las 10 salía de la ducha después de yoga y luego maestría.

A las 10 seguía dormida o me ponía mi antifaz para evitar el día.

Hoy a las 10 me preparé mi cena y el desayuno de mañana. No hay tesis, pero hay trabajo y muchas ideas por comenzar a dejar por aquí y por allá.

Historias de un Oxxo

La noche de un Oxxo puede fluir tranquila o no.

De todas las historias, las personales son las que opacan la tranquilidad.

El Oxxo (referente de casa) sirve también de bastión del edificio completo. La mayoría de los vecinos se ha visto en la misma condición de pijamas y también en la misma fila esperando el cambio.

Lo cotidiano de las frases:

“Déjeme ahí donde está el Oxxo”.

“Compra en el Oxxo alimento o suero si no hay en el súper”.

Vuelven al Oxxo, aloxxo otso,  al oxxiso occso oxxidental un come tienditas por excelencia.

Este come tienditas también puede contar historias de vida de una cuadra y dar lecciones de amistad, violencia y miradas de revancha.

Mejor ejemplo de que las relaciones se crean de una cotidianidad, pero que también se rompen de maneras impredecibles, lo demuestra la volátil estadía del personal y sus cajeros.

Estuvo el que fiaba pesos  por hacer plática mientras abría y cerraba la caja, el que recomendaba chocolates o regalaba los conejitos en el turno de la noche o está todavía, la jarocha mal hablada que con su acidez llama ‘linda’ a la que se refugió en la gran caja de luz blanca de una huída de noche.

Pero el Oxxo además de enseñar sobre formas de amistad sabe también que Yazpik o, mejor dicho, la novia, o la acompañante-novia o la acompañante-novia-lo que sea de Yazpik- mira desde el Oxxo y hasta la calle de enfrente destruyendo a cualquiera que se atreva, aunque sea en pantuflas, leggins rosas, chongo y gafas, a reconocer sin querer y a seguir los ojos de su novio.